miércoles, 21 de diciembre de 2011

Las mujeres sufren de multitarea más que los hombres

Se dice que la multitarea no es posible, que nadie tiene esta capacidad; sin embargo, muchos hombre y mujeres lo intentan. Pero ¿sabía usted que las mujeres son más afectadas que los hombres, por el intento de realizar diversas tareas simultáneamente?

Según un estudio de la Universidad del Estado de Michigan dirigido por la profesora de sociología Barbara Schneider, las mujeres todavía se consideran más hábiles que los hombres, para realizar múltiples tareas, pero como resultado también terminan más estresadas​​. En comparación con las 38.9 horas por semana que los hombres realizan multitareas, las mujeres asumen una mayor responsabilidad en el hogar con 48.3 horas dedicadas a conseguir que un montón de cosas se lleven a término.  Mientras que los hombres experimentan la multitarea como algo más 'agradable', en las mujeres tiene el efecto contrario.

¿Por qué?

En primer lugar, tenga en cuenta la norma cultural. Se espera que las mujeres hagan más. Mientras que aramos a través de nuestros días (literalmente), percibimos como que las cosas no pasan lo suficientemente rápido. Supongo que las mujeres sufren mucho mayor estrés debido a la expectativa de la multitarea, porque las mujeres son guerreras encogiendo y estirando el tiempo, pero en detrimento para ellas mismas.

Segundo, la investigación ha demostrado que las mujeres pasan más tiempo cuidando a los demás mas que a ellas mismas. Un reciente artículo de Forbes sobre un estudio realizado por la Red Captivate reportó que los hombres son 25% más propensos a tomar tiempo personal a lo largo de la jornada de trabajo, 35% más propensos a tomar mini tiempos fuera, y tienen 7% mas probabilidades de dar un paseo que las mujeres.

El estudio también muestra un desequilibrio en las tareas del hogar, ya que las mujeres realizan mas labores hogareñas como lavar ropa, cocinar, hacer las compras y la limpieza, que los hombres.

Entonces, ¿cómo podemos introducir a nuestras vidas, un ritmo más lento? Mujeres, escuchen:
  • Es hora de disminuir la expectativa sobre ustedes mismas de que tienen que conseguir que todo se haga. ¿Quién dijo eso?
  • El cielo no se caerá si dejan algunas tareas sin hacer. Si realmente le molesta tanto, delegue. Lo más probable es que haya otras personas muy capaces en la casa que puedan hacerlo en su lugar.
  • Tómese más tiempos fuera. Por favor. Un trabajador quemado es un trabajador inútil.
  • Cuide de usted misma. Esto significa tomar un almuerzo lejos de su escritorio, diciendo 'NO' cuando sea necesario y siendo inteligentes acerca de sus recursos, porque de hecho, su mejor recurso es USTED!
Si hay una sola cosa que pudiera retrasar hoy… ¿cuál sería? ¿Qué momento tomará con mas calma en el día de hoy?

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La vida sedentaria es peligrosa para la salud


Nuestro actual estilo de vida incluye una serie de adelantos tecnológicos que nos hacen la vida más fácil con poco esfuerzo. Esto ha producido que nuestra actividad física haya sido reducida tremendamente.  Aunque tenemos días muy ajetreados, y pareciera que nos la pasáramos corriendo de un lado a otro, en realidad pasamos mucho tiempo, sentados en el escritorio o en reuniones, y hasta en el auto en medio del tráfico.  

Estamos tan ocupados todo el día, que no nos queda tiempo (ni energía) para hacer ejercicio, y cuando llegamos a casa en la noche, estamos tan cansados que ni siquiera deseamos hacer ejercicio.  Incluso, nuestros niños pasan mucho tiempo en actividades sedentarias como la computadora, televisión o video juegos, y realizan poco o ningún deporte o actividades al aire libre.

El cuerpo se adapta a nuestro estilo de vida; si dejamos de usar los músculos, se ponen flácidos y pierden tonicidad, y lo mismo pasa con nuestro metabolismo que se vuelve más lento.

La vida sedentaria es un riesgo para la salud, y se sabe que ocasiona enfermedades cardiovasculares, diabetes y hasta problemas en el colon; de hecho, solo en Europa, se le atribuye a la vida sedentaria, el 10% de las muertes anuales.  El exceso de peso coincide con un alto grado de inactividad física, y la obesidad o el sobrepeso, constituyen otro grave riesgo para la salud, ya que altera la circulación sanguínea y contribuye al síndrome metabólico, patologías cardiovasculares y diabetes. 

La actividad física regular aporta múltiples beneficios para la salud, algunos de los cuales podemos mencionar: mejora el nivel de triglicéridos, la densidad ósea, la sensibilidad a la insulina, la capacidad cardio-respiratoria y hasta la autoestima y sensación de bienestar; reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes, obesidad, depresión, patología biliar, e incluso algunos tipos de cáncer. Disminuye la ansiedad, el estrés y sus efectos, y ayuda a conciliar mejor el sueño. Y por supuesto, ayuda a perder peso.

Sin embargo, aunque todo esto es muy cierto, yo no le recomendaría a nadie que saliera corriendo hacer ejercicio o pagara la membrecía de un gimnasio.  Si no podemos adelgazar es porque nuestro metabolismo está lento, y aunque el ejercicio ayuda a aumentar el metabolismo, como muchas cosas en la vida, hay que hacerlo de forma gradual.  La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar 30 minutos al día de actividad física moderada, pero si usted ha pasado los últimos años practicando la vida sedentaria, hay que llegar a esos 30 minutos diarios, poco a poco.

Los hábitos saludables no solo incluyen el ejercicio, sino también la alimentación adecuada.  Si nuestro metabolismo está lento y nuestra alimentación es deficiente, o ingerimos muchas grasas y carbohidratos, entonces nuestros niveles de energía deben estar bajos.  

Como yo lo veo, hay tres pasos fundamentales para aumentar nuestro metabolismo, recuperar la energía, perder peso y mejorar la salud:
  • Mejorar la nutrición: evitar aquellos alimentos que sabemos que no debemos comer, y complementarla con los suplementos necesarios para recuperar la energía (obviamente, esto último acorde con la edad).
  • Mantenernos apropiadamente hidratados: para eliminar toxinas con mayor facilidad y evitar una posible deshidratación por el ejercicio.
  • Realizar ejercicio de forma regular: en este caso de forma gradual.

Esto significa que antes de pensar en ponernos hacer ejercicio, necesitamos modificar nuestros hábitos alimenticios para mejorar nuestro nivel de energía.  Luego de unas dos semanas de estar comiendo adecuadamente, debemos haber recuperado algo de energía y podemos empezar a realizar ejercicios moderados de manera gradual inicialmente, para darle una oportunidad al cuerpo a que se acostumbre a la nueva rutina.

Hay que tener presente que nuestra capacidad respiratoria actual quizás no está funcionando al máximo, por lo cual ciertos ejercicios pueden hacerle sentir que le falta la respiración; tomando esto en cuenta, debe disminuir la intensidad del mismo (por ejemplo, si al caminar se queda sin aire, quizás deba bajar la velocidad).  De la misma forma, nuestra capacidad muscular también puede verse impactada, de manera que podemos sentir molestia o dolor muscular luego de realizar ejercicios.  Algo de molestia o dolor leve es normal, pero si el dolor muscular es severo, debe reconsiderar el tipo de ejercicios que está realizando, ya sea cambiarlo por otro o reducir la intensidad.

Cualquier ejercicio es bueno a la hora de subir el metabolismo, pero mi favorito, mas barato y que no requiere comprar ningún equipo especializado, es caminar.  Lo recomendable inicialmente es caminar sólo hasta que se produzca un leve sudor en su piel. En este punto el metabolismo ha aumentado lo suficiente como para generar el calor que provoca sudor en la piel, es decir que ya se logró subir el metabolismo con el ejercicio. 

El éxito para mantener una rutina constante de ejercicio es precisamente empezar lento, de manera que su cuerpo no se vea extremadamente forzado, e ir avanzando a su propio ritmo.  Por ejemplo, no debe empezar corriendo, porque sus músculos no están preparados para eso; primero debe realizar caminatas suaves e ir avanzando poco a poco, tanto la velocidad como el tiempo de duración.  Estos incrementos deben ser graduales, más o menos de la siguiente forma:
  • Primera semana: realice ejercicio por 15 minutos 3 veces por semana
  • Segunda semana: puede hacerlo 20 minutos 4 veces por semana
  • Tercera semana: puede aumentar a 25 minutos manteniendo 4 veces por semana, o mantener los 20 minutos e incrementar a 5 días semanales.
  • Cuarta semana: podría intentar 30 minutos por 5 días
  • Y de ahí en adelante, puede incrementar o mantener la cantidad de días según le resulte más cómodo.

Yo pienso que este tipo de rutina no está escrito en piedra.  Obviamente, si está enfermo, no debe hacer ejercicio.  Si está muy cansado, puede hacer quizás unos 10 o 15 minutos ese día.  Pero si el día realmente no le alcanzó, y no hizo ejercicio, yo no soy fanática de excederme en el tiempo de ejercicio, ni para compensar por no haberlo realizado el día anterior, pero si usted quiere, puede intentarlo.  

Cada persona tiene su propio ritmo, y puede que a usted le funcionen 20 minutos diarios 5 veces a la semana, y otras personas prefieran hacer 15 minutos diarios todos los días, y por supuesto habrá quienes quieran y puedan hacer 30 minutos diarios todos los días.  Para que pueda sentirse bien consigo mismo, le toca a usted encontrar el ritmo particular que le que garantice el éxito de su intento y le haga sentirse cómodo y saludable.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La risa es fuente de salud y bienestar

Existen numerosos estudios que han demostrado que la risa es fuente de salud y bienestar, e inclusive puede ser considerado un analgésico natural. Reír nos hace sentir tan bien, que solo el acto de sonreír pone en marcha un gran número de músculos y empieza a generar dosis de endorfinas.

Muchas investigaciones relacionan la risa con efectos positivos tanto para la salud como en la recuperación de las personas enfermas. El médico austríaco Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) valoraba, desde finales del siglo XIX, los beneficios que la risa aportaba al organismo, al liberar a la persona de la energía negativa. 

Otros estudios también han demostrado otros beneficios de la risa, como la mejora de la digestión, la disminución del estreñimiento, el fortalecimiento del sistema inmunológico, el aumento de los niveles de oxígeno en todos los órganos, la liberación de las tensiones, la reducción del estrés y la mejora de la circulación o la presión sanguínea. 

Un estudio de la Universidad de Oxford, publicada en la revista "Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences" investigó los efectos beneficiosos de la risa sobre el dolor. Los investigadores dividieron a los voluntarios en dos grupos. El primero visualizó vídeos de humor durante 15 minutos, mientras que el segundo grupo vio programas neutrales. Al terminar la primera fase, a ambos grupos se les sometió a pruebas para valorar su umbral de tolerancia al dolor. Los voluntarios del grupo que habían reído con los videos de humor, fueron capaces de resistir el dolor más que los voluntarios que habían visto programas neutrales. 

También se pudo detectar diferencias entre risa y carcajadas; mientras que la risa simple y llana no tiene efectos analgésicos, las carcajadas sí lo tienen, ya que liberan endorfinas que, según demuestra este experimento, además de generar un estado de euforia, calman el dolor. Según los investigadores, el vaciamiento de aire de los pulmones que sucede durante una carcajada, podría ser uno de los motivos. La conclusión es que la risa puede ser un calmante natural muy efectivo y quienes se ríen más, son más capaces de soportar el dolor

Con base en este estudio, también se busca explorar el papel de la risa en las relaciones humanas, para corroborar si reír hace más fácil que los grupos se unan, trabajen mejor en equipo y sean más generosos. Los científicos creen que la risa ayudó a agrupar a los seres humanos, tal como lo han hecho el baile y el canto, que dicho sea de paso, son actividades que también producen endorfinas. 

En otro estudio del año pasado, investigadores de la Universidad de Loma Linda, en E.U.A., descubrieron que las carcajadas podrían provocar el mismo efecto que el ejercicio físico moderado, ya que causa cambios en dos hormonas relacionadas con el apetito, la leptina y la grelina. La risa tiene efectos positivos en la regulación del sistema inmunológico, porque aumenta la producción de anticuerpos y activa ciertas células protectoras del organismo, como los linfocitos T cito-tóxicos, que son importantes para evitar la formación de tumores.  William Fry, psiquiatra que ha estudiado los efectos de la risa durante más de 25 años, asegura que 3 minutos de risa intensa producen el mismo beneficio a la salud que aproximadamente 10 minutos de ejercicio aeróbico. 

Reír es tan necesario como dormir bien, llevar una vida saludable o practicar deporte. Solo hay que reírse a carcajadas para que el cuerpo segregue endorfinas que ayudan a aliviar el dolor. Sin embargo, parece que a medida que avanzamos en la edad adulta, nos reímos menos; los niños lo hacen en promedio unas 300 veces al día, mientras que los adultos muchas veces no llegamos ni a las 30 veces. 

Como vemos, la risa provoca muchos resultados beneficiosos, por lo cual no es de extrañar que varias organizaciones y agrupaciones en todo el mundo lo tengan como método paralelo de tratamiento. 

En términos generales, la risoterapia se utiliza para lograr estados de relajación y rejuvenecimiento o como coadyuvante para el control del estrés, la depresión, el insomnio, los problemas cardiovasculares y respiratorios.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Beneficios de la música para la salud

Existen muchos beneficios con solo escuchar música. La musicoterapia hace uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas para conseguir diferentes resultados terapéuticos directos e indirectos a nivel psicológico, psicomotriz, orgánico y energético. Se han realizado estudios para descubrir los beneficios de la música, y algunos de ellos tratan de encontrar la relación entre la música y su efecto en el funcionamiento del cerebro. Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo.  Actualmente la musicoterapia está en auge,  entre las terapias de la medicina alternativa. 

Beneficios Emocionales: La música tiene la habilidad de cambiar nuestro estado de ánimo, puede alegrarnos o calmarnos, dependiendo del ritmo que elijamos, además nos da otro medio de expresión, porque como ningún otro, puede transmitir lo que sentimos sin uso de palabras o imágenes.

Música y Ejercicio: Quizás hayas notado que algunas canciones te hacen sentir que puedes con todos los retos que el mundo pone en tu camino, más si son fuertes, rápidas y vibrantes, incluso te ayudan a completar esa larga rutina de ejercicios que tienes por delante. Tampoco te será extraño el hecho de que algunas canciones te deprimen y te aburren, al punto que te quitan las ganas de hacer cualquier cosa. Ese es el poder motivacional de la música. Además existen estudios que sugieren que la música mejora la coordinación motora, muy probablemente a causa de los ritmos marcados que hay en las canciones.

Alivio del dolor crónico: En un número de la Revista de Enfermería Avanzada se publicó un estudio en donde se reportaba una reducción del 21% en la percepción del dolor gracias a la música. Los pacientes que escucharon música durante una hora diaria a lo largo de una semana, afirmaban sentirse mejor física y psicológicamente, comparados con aquellos que no siguieron este programa.

Si bien la música no es suficiente para tratar el dolor crónico, sí puede sintonizarte en un estado de ánimo positivo que contribuirá a tu recuperación.

Además de estos beneficios se sabe que la música incrementa el aprendizaje, mejora el funcionamiento integral del cerebro y las habilidades de comunicación.

La musicoterapia nos proporciona los beneficios de un lenguaje universal.

Fuente: http://www.vivirsalud.com

jueves, 10 de noviembre de 2011

Algunos datos para tratar el dolor crónico


Millones de personas en el mundo sufren de dolor crónico (aquel que dura más de seis meses).  La cantidad de personas es considerable y en los últimos años ha ido en aumento y lo seguirá haciendo por el progresivo envejecimiento de la población.  Las patologías más frecuentes son los dolores osteo-musculares como la lumbalgia, seguido por dolores articulares como en los diferentes tipos de artritis y el dolor de cabeza.  El dolor suele ser una de las principales causas de consulta médica y está estrechamente vinculado a la baja productividad laboral y a la mala calidad de vida.  El dolor es muy subjetivo, lo que puede llegar a ser un problema, ya que muchas personas lo sufren en silencio y lo asumen como algo normal en sus vidas.

Existen muchas maneras para ayudar a controlar el dolor crónico, pero a menudo la más eficaz es la combinación de varios métodos a la vez (medicamentos, fisioterapia, psicoterapia, etc.).  A continuación le dejamos algunos consejos para ayudarle a manejar el dolor.

Hable con su médico
Si su dolor crónico está identificado y ha sido diagnosticado, seguramente tienes un médico especialista con quien haces el seguimiento. Si este no es el caso, entonces lo mejor es acudir al médico de cabecera en busca de un diagnóstico y un tratamiento.  Para algunas personas, es difícil hablar sobre ello y es posible que no encuentren las palabras adecuadas para describir cómo se sienten.  Existe el dolor crónico y el dolor agudo; este último usualmente es de mayor intensidad por lo cual es mas factible visitar al médico.  Sin embargo, el manejo de un dolor agudo no es igual al de uno crónico; el dolor puede llegar a convertirse en una enfermedad por sí mismo, y su tratamiento puede ser mucho más complejo en función de la intensidad y de los meses o años que se tenga. No espere a que su vida cotidiana se vea afectada para consultar al médico. En un principio, puede hablar con su médico de cabecera, que probablemente pueda tratar algunos casos, pero en determinadas ocasiones será imprescindible que nos refieran a un especialista, ya que ellos son los expertos en el diagnóstico y tratamiento del dolor persistente, y están entrenados para proporcionar el mayor alivio posible. No oculte su malestar porque una buena comunicación entre médico y paciente es clave para mejorar su calidad de vida. 

Tome los medicamentos adecuados
Existen muchos medicamentos de venta libre en el mercado para tratar todo tipo de dolores, sin embargo, cuando hablamos de dolor crónico, es muy probable que éstos no sean eficaces o proporcionen un alivio prolongado, porque los medicamentos que se usan para tratar el dolor crónico deben ser prescritos por un médico especialista, ya que son de acción prolongada o de liberación sostenida, y se administran a horas programadas o durante todo el día y la noche, y su efecto se libera lentamente en el cuerpo para mantener el malestar a un nivel menor durante un periodo de tiempo extenso. 

El problema de los pacientes crónicos es que con frecuencia incumplen el tratamiento indicado o no siguen al pie de la letra las recomendaciones. En algunas ocasiones se incumple el tratamiento debido a la falta de eficacia, ya que algunas veces hay que probar con distintos medicamentos antes de encontrar la fórmula adecuada.  Otro de los problemas que surge es que muchas veces el tratamiento consiste en sustancias tan potentes, que se hace difícil alcanzar el equilibrio entre el alivio suficiente del dolor y una tolerabilidad aceptable. Y otro de los motivos relacionados con el incumplimiento del tratamiento son los efectos secundarios de determinados medicamentos, aunque los expertos insisten en que es importante seguir las pautas indicadas por el médico para lograr la reducción del dolor y la mejora en la calidad de vida. 

Por otro lado, no tema utilizar ciertos tipos de fármacos ni se predisponga sin conocimiento. No hace falta estar deprimido para tomar antidepresivos. También se utilizan a menudo para aliviar los síntomas del dolor. Por ejemplo, en el caso del dolor neuropático, estos fármacos restituyen el orden preestablecido en el cerebro con lo que alivia el dolor. Además, pueden tener el beneficio adicional al ayudar al paciente a dormir mejor por las noches (los antidepresivos se han utilizado para el tratamiento del dolor crónico prácticamente desde que se introdujeron en clínica psiquiátrica, hace 40 años). 

Aprenda a relajarse
Los ejercicios como la respiración lenta y profunda y la meditación guiada pueden ayudar a controlar el dolor. En concreto, la meditación mejora la calidad de vida de las personas que sufren de ansiedad, estrés o dolor crónico porque mirarse desde fuera para autoevaluarse puede ayudar a auto-sanarse. Según un estudio publicado en la revista Pubmed, que evaluó esta situación en 136 pacientes, todos los participantes redujeron su percepción del dolor y aumentaron su sensación de bienestar tras practicar meditación 20 minutos al día durante ocho semanas. 

Piense en positivo
Los pensamientos pueden influir en las actividades y en el dolor. Por eso, los expertos afirman que el pensamiento positivo es una herramienta poderosa. Al concentrarse en los logros que se han alcanzado, se consigue mejorar la percepción de la salud. En esta misma línea, aprender a lidiar con el estrés puede ayudar a enfrentarse con el dolor crónico con mayor efectividad. Comer bien, dormir las horas suficientes y participar en ciertas actividades físicas son formas positivas para controlarlo. Además, participar en actividades agradables ayuda a mantener al dolor alejado de la mente, por lo que se aconseja dedicar el mayor tiempo posible a aficiones que les hagan sentirse bien. 

Pida ayuda a un psicoterapeuta
El dolor crónico puede producir tristeza, desesperación, depresión y angustia. Además, puede alterar la personalidad, interrumpir el sueño, interferir con el trabajo y ocasionar problemas con la pareja y con el entorno. Se estima que aproximadamente uno de cada cuatro pacientes con dolor crónico tiene depresión o ansiedad. Por eso es necesario un programa de tratamiento integral que incluya el apoyo psicológico, por lo que la psicoterapia juega un papel muy importante, puesto que se ha demostrado que el componente psíquico tiene un gran efecto sobre la percepción del dolor. Este tratamiento debe incluir, por ejemplo, el entrenamiento en relajación, el tratamiento conductual y la psicoterapia. Asimismo, existen múltiples talleres cuyo objetivo principal es enseñar técnicas que permiten convivir con el dolor. 

Trate con acupuntura
Respecto a este remedio existe un debate abierto entre los especialistas: algunos están a favor y otros en contra, alegando que no se ha demostrado una mejoría estadísticamente significativa y relacionándola con la sugestión. Se trata de una técnica milenaria de origen chino que consiste en insertar finas agujas en partes específicas del cuerpo para estimular la recuperación. Está basada en la energía vital que fluye por el cuerpo. El dolor es un signo de que esa energía se ha visto perjudicada, por lo que hay que liberarla. Hay varios estudios científicos al respecto y, aunque todavía se desconoce cómo funciona exactamente, se sabe que actúa sobre el sistema nervioso, estimulando la actividad de sustancias analgésicas en determinados puntos del organismo. Esta  práctica se está implantando cada vez con mayor frecuencia en países occidentales para aliviar diversos dolores, desde la lumbalgia y las migrañas hasta las molestias postoperatorias. En algunos pacientes, como aquellos que sufren artrosis, su eficacia parece más que probada, mientras que en otros casos todavía aparecen estudios con resultados contradictorios.

Puede intentar con la hipnosis
La imagen de esta técnica como algo esotérico ha hecho que sea discriminada en ámbitos médicos y psicológicos. No obstante, hay especialistas que avalan su eficacia en el tratamiento del dolor. El cualquier caso, no suele emplearse como técnica aislada, sino dentro de una terapia más amplia. Según una investigación que analizó a un total de 933 pacientes con dolor de diversa índole, uno de cada tres participantes sintió alivio del dolor tras la hipnosis. Mientras algunos pacientes pueden obtener resultados espectaculares, otros no consiguen ningún tipo de mejoría y no se sabe a qué se deben estas diferencias. Aún quedan muchas interrogantes y la investigación en este ámbito apenas ha comenzado. 

Ultimo recurso: morfina
Su uso está indicado para los procesos dolorosos de intensidad severa, para el dolor postoperatorio inmediato o el asociado a un infarto, para el dolor crónico intenso y para la ansiedad ligada a procedimientos quirúrgicos. Actúa reduciendo los efectos de las endorfinas (moléculas que intervienen en la transmisión del dolor). Esta medicación puede provocar efectos adversos y llegar a originar dependencia (aunque es poco habitual). Por ello, se debe administrar tal y como lo indica el médico, sin exceder la dosis ni duración recomendadas, y bajo un estricto control del profesional de la salud. 

Como dato curioso, las mujeres viven más que los hombres, pero su longevidad se acompaña de mayor discapacidad y mala salud. Según algunos estudios, el inicio de esa deficiente calidad de vida se produce a una edad más temprana en las mujeres que en los varones. En concreto, se ha verificado que las mujeres sufren dolores crónicos más largos, más intensos y de manera más frecuente que los hombres, ya que presentan con mayor frecuencia enfermedades como fibromialgia, artritis de varios tipos y migrañas.  Se cree que las hormonas podrían jugar un papel clave en estas diferencias, al igual que la percepción del dolor y otras diferencias genéticas, pero tampoco se pueden dejar de lado los factores sociales y psicológicos.
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