martes, 21 de junio de 2011

Cómo comer para aumentar la función cerebral y reducir el riesgo de Alzheimer

image ¿Pueden las prácticas alimentarias afectar a la memoria y al riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer? Un estudio reciente publicado en Archives of Neurology descubrió que una dieta saludable puede reducir los niveles de productos químicos del cerebro vinculados a la enfermedad del Alzheimer, mientras que una dieta poco saludable puede hacerlos crecer. Además, una dieta saludable también puede reducir el riesgo de desarrollar problemas de memoria que pueden conducir a esta enfermedad.

Una dieta poco saludable que puede ir en detrimento de la función cerebral consiste en un alto contenido en grasas saturados y alimentos glucémicos. Fuentes de grasas saturadas son alimentos tales como las carnes rojas, la mantequilla y el queso, mientras que alimentos que tienen un alto índice glucémico son las galletas, el pan, el bizcocho, el arroz blanco, el azúcar y los refrescos.

Por el contrario, una dieta saludable se traduce en un beneficio para la función cerebral y consiste en un bajo contenido en grasas saturadas y alimentos poco glucémicos. Estas fuentes de alimentos incluyen frutas, verduras (con la excepción de las patatas) y los granos enteros como la avena y el arroz integral.

En la investigación, los científicos asignaron una de las dos dietas a 49 adultos sexagenarios, algunos con la función cerebral en buen estado y otros con deterioro cognitivo leve. El objetivo era evaluar el efecto de la dieta sobre los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer en el cerebro (los biomarcadores son sustancias químicas que indican la presencia de este trastorno). Después de cuatro semanas, el nivel de estos indicadores de la enfermedad de Alzheimer se midieron.

Los biomarcadores en los participantes sanos se encontraron en mayor cantidad en el grupo de dieta con alto contenido en grasas, y en menor cantidad en el grupo con dieta baja en grasas. Este efecto no se observó, sin embargo, en los participantes del estudio con deterioro cognitivo leve. Otro resultado interesante fue que el grupo con dieta baja en grasas, funcionó mejor en las pruebas de memoria que al comienzo del estudio.

Los autores del estudio resumen las implicaciones de estos hallazgos, explicando que con la dieta saludable para adultos sin deterioro cognitivo, los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer se movieron en una dirección que puede verse en un nivel pre-sintomático de esta enfermedad. Los investigadores declararon que aquellos con factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, tales como la obesidad, podrían tratar de prevenir la enfermedad siguiendo dietas con un bajo contenido en grasas, dietas integrales. Concluyeron que los efectos beneficiosos a largo plazo de una dieta sana para la enfermedad de Alzheimer pueden ser prometedores.

Otra conclusión de la investigación es que los efectos positivos de la dieta pueden no ser tan beneficiosos en etapas posteriores a la disfunción cognitiva. Puesto que los cambios de la enfermedad de Alzheimer en el cerebro comienzan muchos años antes de la manifestación de los síntomas, ahora es el momento de comenzar a prevenir con una alimentación sana.

Además de la orientación general de una dieta de baja en grasas saturadas, hay algunas recomendaciones más específicas de alimentos que los estudios han demostrado ser valiosos para la función cerebral, ya que el cerebro no está exento de recibir una buena alimentación para que su trabajo sea el más adecuado. Lo cierto es que no cualquier nutriente es el que lo hace funcionar de mejor manera, sino que hay algunos que específicamente dan un mejor resultado.

Estos son algunos de los alimentos buenos para el cerebro:

  • Los alimentos ricos en antioxidantes y, por ejemplo, en vitamina C suelen ser bastante efectivos para evitar la degeneración neuronal. Entre ellos podríamos encontrar los cítricos, el té verde, las espinacas o los ajos, entre otros.
  • Importante son los que contienen un interesante porcentaje de ácidos grasos Omega 3. Estos ayudan a mejorar la función cerebral, además de ser proteicos y ricos para otras funciones del organismo. Aguacate, pescados azules o semillas de chía suelen ser algunos de ellos.
  • Los alimentos con buen contenido de silicio y también de fosfato suelen ser muy provechosos para la actividad cerebral. El silicio, por ejemplo, puede encontrarse en la cebada. De allí que la cerveza, en pequeñas dosis, puede ayudar a incorporarlo. El fosfato aparece en la harina de maíz y lácteos como los quesos.
  • También el hierro favorece la actividad cerebral. Este se encuentra, habitualmente, en los alimentos más proteicos. Legumbres como la soja o las lentejas lo tienen. Pero también las carnes y los lácteos. El hígado es, quizás, el estereotipo de alimento rico en hierro.

Fuentes de referencia: Globedia.com y Productos Ecológicos Sin Intermediarios

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