martes, 30 de agosto de 2011

Reducir la ingesta de sal debiera ser una prioridad global

Salt_0 Una dieta alta en sal tiene efectos perjudiciales sobre la presión arterial y su impacto cardiovascular. La cuestión no es la conveniencia de reducir el consumo de sal, sino la forma de hacerlo.  Según científicos del Reino Unido, la ONU debe hacer de la reducción de la ingesta de sal, una prioridad de salud global.

El aumento de la presión arterial es la causa principal de muerte y discapacidad en los adultos de todo el mundo, es responsable de aproximadamente el 50% de las muertes por enfermedad coronaria y el 60% de las muertes por derrame cerebral. El riesgo de enfermedad cardiovascular aumenta con el incremento de la presión arterial, y la causalidad está apoyada por ensayos clínicos aleatorios controlados, en los que la disminución de la presión arterial durante cinco años reduce la enfermedad cardiovascular en aproximadamente la cantidad prevista por grandes estudios observacionales. Sin embargo, la mayoría de los eventos de enfermedad cardiovascular atribuibles a la presión sanguínea, se producen en personas no tratadas con presión arterial "normal" (alrededor de 130/80 mm Hg) y eventos adicionales han ocurrido incluso con niveles de presión arterial mas baja 115/75 mm Hg.  Hasta un pequeño cambio hacia abajo en la distribución de la presión arterial en la población, ocasionaría una gran disminución de enfermedades cardiovasculares.

Según un informe en el British Medical Journal, elaborado por investigadores de las universidades de Warwick y el Liverpool del Reino Unido, una reducción del 15% en el consumo de sal, podría salvar 8.5 millones vidas en todo el mundo durante la próxima década.  Ellos recomiendan que la ONU implemente medidas prácticas para reducir el consumo de sal, y que si estas medidas voluntarias no funcionan, entonces se debe obligar a la industria alimentaria a reducir los niveles de sal.

Luego de disminuir el consumo del tabaco, hacer que la gente coma menos sal, sería la forma más rentable de mejorar la salud global, ya que según los investigadores, existe una "relación constante y directa entre la ingesta de sal y la presión arterial". La presión arterial alta a su vez, está vinculada con enfermedades cardíacas, accidente cerebrovascular y problemas renales. Debido a que el 70% de las muertes por accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos, ocurren en los países en desarrollo, el impacto de la reducción en el consumo de sal sería global.

Los investigadores advierten que tanto la educación general como el compromiso de la industria alimentaria serán necesarios para limitar el contenido de sal en los alimentos procesados, lo que nos lleva a la conclusión de que la industria de alimentos tiene la "enorme responsabilidad" de tomar medidas al respecto.  La reformulación de los alimentos que son manejados por la industria alimenticia, podría ofrecer un gran impacto para la salud pública de la misma forma que actualmente está contribuyendo con una enorme cantidad de enfermedades.  Ellos entrenan las papilas gustativas de los consumidores – mientras más sal se consume menos se siente el sabor de la sal, por lo tanto se busca ingerir mas sal para conseguir los sabores salados.  Es un círculo vicioso que genera ganancias, pero es importante que estos beneficios estén equilibrados versus la salud de la población.

Pero según un alto ejecutivo de la industria alimenticia, el programa de reducción de sal se ha convertido en un mito urbano, mas bien basado en la ideología popular que en la ciencia objetiva.  Dijo que ha habido una serie de estudios en el último año que han cuestionado la idea predominante sobre los daños a la salud causados ​​por la sal.

Sin embargo, los investigadores han señalado el éxito de programas de reducción de sal en Finlandia, Portugal y Japón, que demostraron una reducción sustancial de la presión arterial después de la disminución en el consumo de sal.  No es ninguna sorpresa que haya cierto antagonismo de parte de la industria alimenticia, tratando de crear un falso sentimiento de controversia para confundir a los consumidores, cuando en realidad lo que les preocupa es proteger sus ganancias en un momento en que una reducción en la ingesta de sal podría erosionar algunos de ellos.

La evidencia científica de una gran variedad de estudios muestra una relación consistente y directa entre la ingesta de sal y la presión arterial. Una reducción de 4.6 g en la ingesta diaria de sal (lo que equivale a una reducción de 1.840 mg de sodio al día) disminuye la presión arterial de 5.0/2.7 mm Hg en individuos con hipertensión y 2.0/1.0 mm Hg en personas normotensas. Ensayos aleatorios controlados han demostrado exitosamente los efectos positivos de dosis-respuesta. El efecto hipotensor de la reducción de la ingesta de sal es eficaz en hombres y mujeres, en todos los grupos étnicos, en todas las edades, y todas las presiones arterial inicial.

El último informe se presentará de una reunión de alto nivel de las enfermedades no transmisibles de la ONU en septiembre, que elaborará planes para luchar contra las enfermedades del corazón, diabetes y otras dolencias producidas por la alimentación, en la próxima década.

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