miércoles, 21 de diciembre de 2011

Las mujeres sufren de multitarea más que los hombres

Se dice que la multitarea no es posible, que nadie tiene esta capacidad; sin embargo, muchos hombre y mujeres lo intentan. Pero ¿sabía usted que las mujeres son más afectadas que los hombres, por el intento de realizar diversas tareas simultáneamente?

Según un estudio de la Universidad del Estado de Michigan dirigido por la profesora de sociología Barbara Schneider, las mujeres todavía se consideran más hábiles que los hombres, para realizar múltiples tareas, pero como resultado también terminan más estresadas​​. En comparación con las 38.9 horas por semana que los hombres realizan multitareas, las mujeres asumen una mayor responsabilidad en el hogar con 48.3 horas dedicadas a conseguir que un montón de cosas se lleven a término.  Mientras que los hombres experimentan la multitarea como algo más 'agradable', en las mujeres tiene el efecto contrario.

¿Por qué?

En primer lugar, tenga en cuenta la norma cultural. Se espera que las mujeres hagan más. Mientras que aramos a través de nuestros días (literalmente), percibimos como que las cosas no pasan lo suficientemente rápido. Supongo que las mujeres sufren mucho mayor estrés debido a la expectativa de la multitarea, porque las mujeres son guerreras encogiendo y estirando el tiempo, pero en detrimento para ellas mismas.

Segundo, la investigación ha demostrado que las mujeres pasan más tiempo cuidando a los demás mas que a ellas mismas. Un reciente artículo de Forbes sobre un estudio realizado por la Red Captivate reportó que los hombres son 25% más propensos a tomar tiempo personal a lo largo de la jornada de trabajo, 35% más propensos a tomar mini tiempos fuera, y tienen 7% mas probabilidades de dar un paseo que las mujeres.

El estudio también muestra un desequilibrio en las tareas del hogar, ya que las mujeres realizan mas labores hogareñas como lavar ropa, cocinar, hacer las compras y la limpieza, que los hombres.

Entonces, ¿cómo podemos introducir a nuestras vidas, un ritmo más lento? Mujeres, escuchen:
  • Es hora de disminuir la expectativa sobre ustedes mismas de que tienen que conseguir que todo se haga. ¿Quién dijo eso?
  • El cielo no se caerá si dejan algunas tareas sin hacer. Si realmente le molesta tanto, delegue. Lo más probable es que haya otras personas muy capaces en la casa que puedan hacerlo en su lugar.
  • Tómese más tiempos fuera. Por favor. Un trabajador quemado es un trabajador inútil.
  • Cuide de usted misma. Esto significa tomar un almuerzo lejos de su escritorio, diciendo 'NO' cuando sea necesario y siendo inteligentes acerca de sus recursos, porque de hecho, su mejor recurso es USTED!
Si hay una sola cosa que pudiera retrasar hoy… ¿cuál sería? ¿Qué momento tomará con mas calma en el día de hoy?

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La vida sedentaria es peligrosa para la salud


Nuestro actual estilo de vida incluye una serie de adelantos tecnológicos que nos hacen la vida más fácil con poco esfuerzo. Esto ha producido que nuestra actividad física haya sido reducida tremendamente.  Aunque tenemos días muy ajetreados, y pareciera que nos la pasáramos corriendo de un lado a otro, en realidad pasamos mucho tiempo, sentados en el escritorio o en reuniones, y hasta en el auto en medio del tráfico.  

Estamos tan ocupados todo el día, que no nos queda tiempo (ni energía) para hacer ejercicio, y cuando llegamos a casa en la noche, estamos tan cansados que ni siquiera deseamos hacer ejercicio.  Incluso, nuestros niños pasan mucho tiempo en actividades sedentarias como la computadora, televisión o video juegos, y realizan poco o ningún deporte o actividades al aire libre.

El cuerpo se adapta a nuestro estilo de vida; si dejamos de usar los músculos, se ponen flácidos y pierden tonicidad, y lo mismo pasa con nuestro metabolismo que se vuelve más lento.

La vida sedentaria es un riesgo para la salud, y se sabe que ocasiona enfermedades cardiovasculares, diabetes y hasta problemas en el colon; de hecho, solo en Europa, se le atribuye a la vida sedentaria, el 10% de las muertes anuales.  El exceso de peso coincide con un alto grado de inactividad física, y la obesidad o el sobrepeso, constituyen otro grave riesgo para la salud, ya que altera la circulación sanguínea y contribuye al síndrome metabólico, patologías cardiovasculares y diabetes. 

La actividad física regular aporta múltiples beneficios para la salud, algunos de los cuales podemos mencionar: mejora el nivel de triglicéridos, la densidad ósea, la sensibilidad a la insulina, la capacidad cardio-respiratoria y hasta la autoestima y sensación de bienestar; reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes, obesidad, depresión, patología biliar, e incluso algunos tipos de cáncer. Disminuye la ansiedad, el estrés y sus efectos, y ayuda a conciliar mejor el sueño. Y por supuesto, ayuda a perder peso.

Sin embargo, aunque todo esto es muy cierto, yo no le recomendaría a nadie que saliera corriendo hacer ejercicio o pagara la membrecía de un gimnasio.  Si no podemos adelgazar es porque nuestro metabolismo está lento, y aunque el ejercicio ayuda a aumentar el metabolismo, como muchas cosas en la vida, hay que hacerlo de forma gradual.  La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar 30 minutos al día de actividad física moderada, pero si usted ha pasado los últimos años practicando la vida sedentaria, hay que llegar a esos 30 minutos diarios, poco a poco.

Los hábitos saludables no solo incluyen el ejercicio, sino también la alimentación adecuada.  Si nuestro metabolismo está lento y nuestra alimentación es deficiente, o ingerimos muchas grasas y carbohidratos, entonces nuestros niveles de energía deben estar bajos.  

Como yo lo veo, hay tres pasos fundamentales para aumentar nuestro metabolismo, recuperar la energía, perder peso y mejorar la salud:
  • Mejorar la nutrición: evitar aquellos alimentos que sabemos que no debemos comer, y complementarla con los suplementos necesarios para recuperar la energía (obviamente, esto último acorde con la edad).
  • Mantenernos apropiadamente hidratados: para eliminar toxinas con mayor facilidad y evitar una posible deshidratación por el ejercicio.
  • Realizar ejercicio de forma regular: en este caso de forma gradual.

Esto significa que antes de pensar en ponernos hacer ejercicio, necesitamos modificar nuestros hábitos alimenticios para mejorar nuestro nivel de energía.  Luego de unas dos semanas de estar comiendo adecuadamente, debemos haber recuperado algo de energía y podemos empezar a realizar ejercicios moderados de manera gradual inicialmente, para darle una oportunidad al cuerpo a que se acostumbre a la nueva rutina.

Hay que tener presente que nuestra capacidad respiratoria actual quizás no está funcionando al máximo, por lo cual ciertos ejercicios pueden hacerle sentir que le falta la respiración; tomando esto en cuenta, debe disminuir la intensidad del mismo (por ejemplo, si al caminar se queda sin aire, quizás deba bajar la velocidad).  De la misma forma, nuestra capacidad muscular también puede verse impactada, de manera que podemos sentir molestia o dolor muscular luego de realizar ejercicios.  Algo de molestia o dolor leve es normal, pero si el dolor muscular es severo, debe reconsiderar el tipo de ejercicios que está realizando, ya sea cambiarlo por otro o reducir la intensidad.

Cualquier ejercicio es bueno a la hora de subir el metabolismo, pero mi favorito, mas barato y que no requiere comprar ningún equipo especializado, es caminar.  Lo recomendable inicialmente es caminar sólo hasta que se produzca un leve sudor en su piel. En este punto el metabolismo ha aumentado lo suficiente como para generar el calor que provoca sudor en la piel, es decir que ya se logró subir el metabolismo con el ejercicio. 

El éxito para mantener una rutina constante de ejercicio es precisamente empezar lento, de manera que su cuerpo no se vea extremadamente forzado, e ir avanzando a su propio ritmo.  Por ejemplo, no debe empezar corriendo, porque sus músculos no están preparados para eso; primero debe realizar caminatas suaves e ir avanzando poco a poco, tanto la velocidad como el tiempo de duración.  Estos incrementos deben ser graduales, más o menos de la siguiente forma:
  • Primera semana: realice ejercicio por 15 minutos 3 veces por semana
  • Segunda semana: puede hacerlo 20 minutos 4 veces por semana
  • Tercera semana: puede aumentar a 25 minutos manteniendo 4 veces por semana, o mantener los 20 minutos e incrementar a 5 días semanales.
  • Cuarta semana: podría intentar 30 minutos por 5 días
  • Y de ahí en adelante, puede incrementar o mantener la cantidad de días según le resulte más cómodo.

Yo pienso que este tipo de rutina no está escrito en piedra.  Obviamente, si está enfermo, no debe hacer ejercicio.  Si está muy cansado, puede hacer quizás unos 10 o 15 minutos ese día.  Pero si el día realmente no le alcanzó, y no hizo ejercicio, yo no soy fanática de excederme en el tiempo de ejercicio, ni para compensar por no haberlo realizado el día anterior, pero si usted quiere, puede intentarlo.  

Cada persona tiene su propio ritmo, y puede que a usted le funcionen 20 minutos diarios 5 veces a la semana, y otras personas prefieran hacer 15 minutos diarios todos los días, y por supuesto habrá quienes quieran y puedan hacer 30 minutos diarios todos los días.  Para que pueda sentirse bien consigo mismo, le toca a usted encontrar el ritmo particular que le que garantice el éxito de su intento y le haga sentirse cómodo y saludable.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La risa es fuente de salud y bienestar

Existen numerosos estudios que han demostrado que la risa es fuente de salud y bienestar, e inclusive puede ser considerado un analgésico natural. Reír nos hace sentir tan bien, que solo el acto de sonreír pone en marcha un gran número de músculos y empieza a generar dosis de endorfinas.

Muchas investigaciones relacionan la risa con efectos positivos tanto para la salud como en la recuperación de las personas enfermas. El médico austríaco Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) valoraba, desde finales del siglo XIX, los beneficios que la risa aportaba al organismo, al liberar a la persona de la energía negativa. 

Otros estudios también han demostrado otros beneficios de la risa, como la mejora de la digestión, la disminución del estreñimiento, el fortalecimiento del sistema inmunológico, el aumento de los niveles de oxígeno en todos los órganos, la liberación de las tensiones, la reducción del estrés y la mejora de la circulación o la presión sanguínea. 

Un estudio de la Universidad de Oxford, publicada en la revista "Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences" investigó los efectos beneficiosos de la risa sobre el dolor. Los investigadores dividieron a los voluntarios en dos grupos. El primero visualizó vídeos de humor durante 15 minutos, mientras que el segundo grupo vio programas neutrales. Al terminar la primera fase, a ambos grupos se les sometió a pruebas para valorar su umbral de tolerancia al dolor. Los voluntarios del grupo que habían reído con los videos de humor, fueron capaces de resistir el dolor más que los voluntarios que habían visto programas neutrales. 

También se pudo detectar diferencias entre risa y carcajadas; mientras que la risa simple y llana no tiene efectos analgésicos, las carcajadas sí lo tienen, ya que liberan endorfinas que, según demuestra este experimento, además de generar un estado de euforia, calman el dolor. Según los investigadores, el vaciamiento de aire de los pulmones que sucede durante una carcajada, podría ser uno de los motivos. La conclusión es que la risa puede ser un calmante natural muy efectivo y quienes se ríen más, son más capaces de soportar el dolor

Con base en este estudio, también se busca explorar el papel de la risa en las relaciones humanas, para corroborar si reír hace más fácil que los grupos se unan, trabajen mejor en equipo y sean más generosos. Los científicos creen que la risa ayudó a agrupar a los seres humanos, tal como lo han hecho el baile y el canto, que dicho sea de paso, son actividades que también producen endorfinas. 

En otro estudio del año pasado, investigadores de la Universidad de Loma Linda, en E.U.A., descubrieron que las carcajadas podrían provocar el mismo efecto que el ejercicio físico moderado, ya que causa cambios en dos hormonas relacionadas con el apetito, la leptina y la grelina. La risa tiene efectos positivos en la regulación del sistema inmunológico, porque aumenta la producción de anticuerpos y activa ciertas células protectoras del organismo, como los linfocitos T cito-tóxicos, que son importantes para evitar la formación de tumores.  William Fry, psiquiatra que ha estudiado los efectos de la risa durante más de 25 años, asegura que 3 minutos de risa intensa producen el mismo beneficio a la salud que aproximadamente 10 minutos de ejercicio aeróbico. 

Reír es tan necesario como dormir bien, llevar una vida saludable o practicar deporte. Solo hay que reírse a carcajadas para que el cuerpo segregue endorfinas que ayudan a aliviar el dolor. Sin embargo, parece que a medida que avanzamos en la edad adulta, nos reímos menos; los niños lo hacen en promedio unas 300 veces al día, mientras que los adultos muchas veces no llegamos ni a las 30 veces. 

Como vemos, la risa provoca muchos resultados beneficiosos, por lo cual no es de extrañar que varias organizaciones y agrupaciones en todo el mundo lo tengan como método paralelo de tratamiento. 

En términos generales, la risoterapia se utiliza para lograr estados de relajación y rejuvenecimiento o como coadyuvante para el control del estrés, la depresión, el insomnio, los problemas cardiovasculares y respiratorios.
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